domingo, 4 de septiembre de 2011

Aprender a amar


La locura del día a día nos hizo sentarnos en el banco
de una plaza distinta.
Aquello por lo que tanto luchamos
e insistimos,
parece ya no motivarnos.

Recuerdo esos momentos corriendo hacia tus brazos,
tú siempre con esa sonrisa esperándome.
Y correr era tan sencillo,
tan agradable.

Hoy veo como tu sonrisa se va desdibujando
y mis ganas de correr se fueron disipando.
Cada vez me cuesta más
y pareciera que tú estás unos metros más lejos.

Lloramos por ver como todo ha cambiado
sin entender que quizás,
así deben de ser las cosas.

Al final pudimos avistar que otro amor nos espera
y que fuimos la enseñanza y el aprendizaje
para poder percibir y no dejar escapar
a quien, realmente, debíamos encontrar.