
jueves, 8 de septiembre de 2011
Cambiar

domingo, 4 de septiembre de 2011
Aprender a amar

martes, 7 de junio de 2011
Donde fluir

viernes, 11 de febrero de 2011
Caminata Nocturna
sábado, 21 de agosto de 2010
Como Dos Extraños

Un día como hoy,
con el cielo colapsado de lágrimas a punto de precipitar,
nos vimos y encontramos
en una escena que nunca creí posible.
Tú ya no reconoces mi voz
y me ves con tu mirada inquisidora,
como si fuese una extraña
que vino a quitarte algo que te pertenece.
Ya no recuerdas nuestros cuerpos,
te quedaste sin memoria.
Tienes un andar suelto e independiente,
como si nunca hubieses tenido tu mano amarrada a la mía.
Tú me mostraste la luna y las estrellas
Y ya nunca pude dejar de contemplarlas.
Y te vi, allí, de pie
Tan entero, tan renovado,
Que no pude arruinar tu armonía
Intentando que tu me veas a mí.
Pero lo hiciste y en nada cambió.
Tus ojos parecen haber olvidado mi rostro
Y hoy, caminamos como dos extraños.
domingo, 18 de julio de 2010
Lejos De Vos

como quien dice, al pie del cañón.
Siendo la sincera,
la que no se aguantaba más esa opresión en el pecho
y terminaba con escupir las rosas de lo que sentía.
Siempre tan expuesta,
siempre tan ingenua.
Pero hoy no,
hoy decido que no voy a volver a jugar ese papel.
Que no seré el mismo personaje
en mis interminables y repetidas historias de amor.
Hoy decido cambiar,
agarrar mi mochila,
dejándola lo más liviana posible.
Para que no me pese,
para poder caminar libre
y sin dudas cargando en mi espalda.
Una mochila que ya no te tenga dentro,
para poder dejarte atrás,
como todo lo que sacaré de ella.
Hoy decido vaciar mi mochila,
dejar todo y a todos aquí
e irme bien lejos.
A empezar un nuevo camino,
que me aleje de donde estoy,
de donde me encuentro hoy.
Lejos de todo,
lejos de todos,
y sobretodo lejos de lo que me hace mal,
Vos.
sábado, 17 de abril de 2010
Amor Poco Convencional

Hoy desperté preguntándome,
¿será que mi destino escribe sobre las hojas de un cuaderno en blanco
que mi cama debe dormir tan solo con mi sombra?
En el sendero puedo verlo,
tan ajeno a mi, que debería sentirme una ladrona pensando en él.
Quizás los domingos lluviosos deba pasarlos debajo de mi cobija,
en compañía de un confortable sofá.
Puede que mi amor sea amorfo,
que no esté encubierto dentro de algún cuerpo que lo traslade hacia mi.
Quizás este amor esté flotando,
levitando en el aire puro de la montaña
o en las bellas notas de una gran composición.